miércoles, 26 de mayo de 2010

Zee


El trabajo que el artista Kurt Hentschläger presentó en el Laboratorio de Arte Alameda, ciertamente puede prestarse a opiniones sumamente encontradas, pero es indudable que se trata de una forma poco usual de presentar una obra al espectador, así como de emplear distintos medios audiovisuales que nos involucren radicalmente con aquello que observamos. Personalmente, aunque el empleo radical de elementos lumínicos y sonoros me pareció hasta cierto punto molesto, considero interesante la forma en que Hentschläger se vale de dichos recursos para modificar la manera en la que usualmente se nos presenta una pieza, con lo cual quizás también cuestiona nuestra habitual idea de que una obra de arte debe forzosamente resultar "agradable" en cuanto al aspecto sensorial. Por otra parte, no comprendí plenamente si toda esa serie de prevenciones y recomendaciones hacia el público son sencillamente una precaución tomada por los organizadores y los responsables del recinto, o si bien obedece a una intención premeditada por parte del artista... si es así, resultaría muy ilustrativo observar cómo el autor programa no solamente todos aquellos recursos técnicos de los cuales se vale para realizar su propuesta, sino cómo también probablemente nos guía o nos predispone intencionalmente para llevarnos exactamente a donde él pretende. Leyendo otros comentarios, llama mi atención el hecho de cómo una misma obra se interpreta y se vive de formas sumamente diversas, convirtiéndola en un trabajo en constante cambio, el cual se transforma inevitablemente conforme cada individuo se involucra con él; creo que ello rompe con muchas limitantes de otros medios, ya que, de cierta manera, cada uno de nosotros, más que contemplar o percibir algo determinado, lo construye conforme a su particular experiencia, creando con ello una gran variedad de facetas dentro de un mismo trabajo.

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