


La invención de la cámara fotográfica y el desarrollo posterior de las imágenes en movimiento resultaron ser indudablemente un parteaguas en el desarrollo de las artes visuales. Aunque en sus inicios dichos medios poseían un carácter esencialmente documental, pronto comenzaron a mostrar enormes posibilidades al ser trasladados al ámbito artístico: lo que pretendía en un principio cumplir con una función de registro e investigación fué adquiriendo nuevas aplicaciones hasta llegar a desarrollar una forma de expresión sin precedentes, liberando la representación del mundo visible de su larga estaticidad, ofreciendo una manera radicalmente nueva de contemplar el mundo que nos rodea. Con ello, los artistas adquirieron poderosas herramientas que les permitieron explorar nuevos caminos y abordar su labor desde una perspectiva anteriormente inconcebible, liberándose de convenciones y limitaciones establecidas tras siglos de tradición; al surgir éstos nuevos medios de creación, se comenzó a cuestionar seriamente el papel y las limitaciones de las disciplinas artísticas usualmente aceptadas, dando inicio a lo que bien podría llamarse una nueva era en la historia del arte, no solamente en lo concerniente a los avances tecnológicos, sino en cuanto a la forma de entender y legitimar la actividad artística. Si tomamos en cuenta que las imágenes en movimiento poseen escasamente un siglo de existencia -lapso breve si se comparan con otros medios como la pintura y la escultura-, cabría preguntarse hasta dónde llegará su desarrollo en el futuro, considerando el avance constante de la tecnología así como la demanda cada vez mayor de propuestas y recursos artísticos novedosos. Como se comentó en clase, la imagen en movimiento y concretamente el video, se encuentra ciertamente en la etapa inicial de su desenvolvimiento, siendo muy probable que vaya adquiriendo una importancia cada vez mayor, y con el tiempo se convierta, junto con otras formas de producción , en herramienta ya no innovadora, sino fundamental dentro de la labor artística. Analizando las múltiples facetas que han tenido en un corto período de tiempo, desde los trabajos de Edward James Muybridge, D.W Griffith, Alfred Hitchcock, Man Ray, S. Einsenstein, Dziga Vertov, Viking Egelling, Hans Richter, Oskar Fischinger y otros autores de principios de siglo XX hasta las producciones actuales, podemos darnos cuenta del potencial existente en el manejo de las imágenes en movimiento.
Personalmente, debo admitir que lo anterior constituye para mí algo totalmente nuevo. Mi conocimiento y experiencia en la materia son prácticamente nulos: desconozco casi por completo el manejo de las herramientas necesarias para realizar ésta clase de trabajo y son contadas las obras con él relacionadas que he tenido oportunidad de observar; ello quizás se deba a que mi interés se ha enfocado en disciplinas como la pintura, el dibujo y la gráfica. Sin embargo, estoy convencido de que es fundamental para un artista, sobre todo en la actualidad, apropiarse de todos los recursos y herramientas capaces de ampliar y enriquecer su trabajo, así como de proporcionarle un lenguaje más amplio que le permita desenvolverse con mayor libertad y eficacia: considero de suma importancia la necesidad de profundizar y adquirir un conocimiento suficiente dentro de las diversas disciplinas en las artes plásticas y visuales, sin que ello implique necesariamente una confrontación entre las mismas, ya que indudablemente pueden complementarse unas con otras. En ese sentido, llamó mi atención el trabajo de Oskar Fischinger, quien de cierta manera logra conciliar una obra esencialmente pictórica con las imágenes en movimiento.
A mi entender, ninguno de los medios actualmente disponibles carece de utilidad ni resulta obsoleto; cada uno de ellos presenta sus propias ventajas, sus propias limitaciones, y creo necesario desarrollar un criterio adecuado que nos permita discernir apropiadamente cuándo, cómo, por qué y para qué emplearlos, cuándo resulta factible complementarlos y cuándo funcionan mejor de forma independiente. En los comentarios de otros compañeros, alguien mencionaba que, en ésta época, la tecnología, y en específico los medios electrónicos, determinan el camino a seguir por los artistas. Personalmente difiero de dicha opinión: desde mi punto de vista, son los artistas quienes determinan su propio camino, siendo los medios herramientas y recursos de los cuales se sirven para alcanzar sus propósitos particulares; independientemente del peso que pudean tener las tendencias del momento, sean cuales sean, cada quién tiene la libertad e incluso el deber de seguir su propia visión, teniendo siempre en cuenta que ésta es solo una entre muchas formas de entender y realizar las cosas. Si en nuestros días se aboga por un arte multidisciplinario en el cual se ven involucradas tanto las disciplinas tradicionales como aquellas que podríamos denominar "emergentes", resultaría conveniente mantenerse abierto a todo tipo de manifestaciones artísticas que enriquezcan dicha visión y generen un debate constructivo que a todos beneficie.
Volviendo al tema de las imágenes en movimiento, quizás resultaría conveniente que algunas de sus vertientes, como el video, recibieran una mayor difusión, no solo entre el público, sino entre los propios estudiantes de arte, ya que, como en mi caso, muchas veces no conocemos cabalmente las posibilidades y ventajas que pueden ofrecernos, ni su situación y desarrollo concretos dentro del arte contemporáneo. Así como las disciplinas tradicionales son aún prioritarias en la enseñanza artística, debe dársele también a los nuevos medios su justo valor e importancia, acorde al papel cada vez mayor que juegan en el ámbito artístico de nuestra época particular.
Juan Alejandro Hernández Herrera. 18/2/10.

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